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Sábado, 22 de Noviembre de 2014

Observatorio Académico Universitario

Sobre el proceso de designación de los integrantes de la Junta de Gobierno en la UABC

Eduardo Backhoff Escudero

El viernes 26 de febrero, en sesión de Consejo Universitario, está previsto elegir a dos nuevos integrantes de la Junta de Gobierno (JG) de la UABC. Dada la importancia que reviste la designación de estas personalidades para la vida universitaria y para el propio estado, abordaré lo que considero el problema central de esta designación.

Para empezar, diré brevemente que la JG está conformada por 11 personas que tienen como función primordial la de elegir a rectores y directores de esta casa de estudios: nada más ni nada menos.

Cada uno de ellos debe permanecer en este cargo once años, o hasta que cumplan 70 años de edad, para ser remplazados por nuevos integrantes. Estos son los casos de Luis Javier Garavito Elías y Fernando González Codinach.

Por qué tanto interés en el proceso de designación de estos 11 notables. Por dos razones: 1) por el gran impacto que tendrán en la vida institucional y por el largo tiempo que durarán en su encargo, 2) por que la forma en que actualmente se eligen es completamente discrecional, obscura y carente de toda legitimidad. Pero ¿cómo es que se elige a un integrante de la JG? Esta pregunta tiene dos respuestas: la oficial y la de facto. La manera oficial se resume a que el Presidente del CU (el rector en turno) convoca a una reunión, donde en el orden del día aparece el punto de la designación. Esto con la idea de que los consejeros universitarios piensen en un persona ad hoc y presenten su candidatura para que el CU vote su designación.

Sin embargo, en la práctica este proceso es muy diferente. El rector en turno: selecciona convence al posible candidato (o manda a un emisario); le encarga a uno o dos directores de su confianza que en reunión de CU propongan a esta persona, hablen maravillas de ella y presenten su currículo resumido (como si en verdad fuera una propuesta genuina salida de la comunidad universitaria); les pide a otros directores que refuercen lo dicho sobre el candidato y que se aseguren que en sus unidades académicas voten a favor de éste, y; finalmente, en algunas ocasiones, solicita que el CU vote por unanimidad a favor de la única propuesta que por lo general se presenta.

En consecuencia, por el poco tiempo que se le da al proceso (un par de semanas), por ser una práctica no escrita que la rectoría es la única que propone candidatos, y que por lo general solo se presenta a un solo candidato (el oficial), el resultado es una apabullante mayoría que vota a favor del “elegido”. Es obvio que este proceso de elección de la JG en la UABC es: decimonónico, obscuro, discrcional y carente de toda legitimidad. Sin embargo, hay que reconocer que es muy efectivo para que la administración en turno meta a sus amigos en la JG y ellos le aseguren la permanencia en el poder.

Puedo atreverme a afirmar que todos, o casi todos, los miembros de la JG de nuestra universidad han sido elegidos con este mecanismo amañado, digno de los peores tiempos del control absoluto del stalinismo y de la época más obscura y decadente de la política mexicana. ¿No sería tiempo de que las autoridades universitarias modernicen el proceso de designación de quienes conforman la JG? ¿No sería deseable que fuera más participativo, democrático? Para ello hay que abandonar la simulación y adoptar mecanismos verdaderamente colegiados y documentados, los cuales garanticen que los miembros de la JG:

  1. Sean los hombres y mujeres del estado, mejor preparados para realizar esta función universitaria.

  2. Sean personas comprometidas con el mejoramiento de la institución, que no respondan a intereses de personas y grupos, ni de partidos políticos y gremiales.

  3. Provengan tanto de nuestra institución como de otras instituciones externas, de tal manera que haya un equilibrio entre lo endógeno y exógeno.

  4. Conformen un grupo autónomo, independiente de la rectoría en turno.

Una pregunta más: ¿por qué la rectoría no da a conocer la lista de integrantes (con sus correos electrónicos) de los miembros del CU? Utilizando una analogía, es como si el gobierno nos ocultara la lista de diputados que nos representan para que no pudiéramos acudir a ellos. Creo que ya estamos preparados para superar esta etapa de control político e institucional. Ya tenemos más de cincuenta años de edad.

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