Viernes, 19 de Julio de 2019 12:51 a.m.

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La Lámpara de Diógenes: ¡Bonilla pierde ganando!

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Por Gonzalo Llamas Bañuelos El candidato a la gubernatura por MORENA, coaligado con otros partidos “Juntos haremos Prehistoria”, lo tenía todo para ganar de calle y obtener carro completo en diputaciones y presidencias municipales. Y todo lo echó por la borda. Tenía la amistad del presidente de la república, dinero y todo un equipo de personas con vasta experiencia para sacarlo adelante en su proyecto. Su gran error es haber desdeñado a todos aquellos personajes que lo apoyaron en su búsqueda por la senaduría, incluyendo a los líderes de base asentados en la periferia de las colonias del estado. Gente comprometida con el proyecto de AMLO a los cuales Bonilla ni las gracias les dio y lo peor vino cuando en su lugar incorporó a lo peor y más corrupto del PRI y del PAN para convertir a MORENA en un Frankenstein, que contraviene todo lo que pregona el presidente Andrés Manuel López Obrador: No mentir, no robar y no traicionar. Bonilla hizo lo que le vino en gana con MORENA, incluyó a todos sus amigos o cercanos que le redituarían a su proyecto incondicionalidad y negocios jugosos, aun cuando no pertenecieran a ese partido. Como el caso de los empresarios Arturo González Cruz y Mario Escobedo Carignan e incluir, además, a personajes como Fernando Castro Trenti, Nancy Sánchez y Amador Rodríguez Lozano de triste memoria para los priístas y para los bajacalifornianos, que siempre negociaron con acción nacional para darles gobernabilidad y legitimidad a los gobiernos. “Siempre ganaron perdiendo”, jamás ganaron una elección de mayoría absoluta, continuamente fueron representantes de lista. Se enriquecieron al amparo del PRI y hoy que ese partido va de caída los “ratones” abandonaron el barco para refugiarse en MORENA. Sin duda, ahí habrán de hacer sus “travesuras” también. Intentarán como ya es su costumbre deshacerse de todos, para ellos “usurpar” el liderazgo de ese instituto político, incluso tratarán de “desbancar a Bonilla”. Son “ambiciosos y traicioneros”. Pobres militantes y pobre Bonilla que no ha dimensionado el error que cometió, pero, al mismo tiempo, en lugar de sumar votos a la causa Bonilla le restan simpatías. Aquí fue cuando terminó con la “esperanza” de muchos votantes de Baja California. El no saber pilotear el barco y sin ninguna dirección le acarreó grandes desatinos, no tuvo buenos asesores y si los tuvo no les hizo caso, como suele suceder a un hombre que se le subió el poder y se llenó la cabeza de humo que le nubló la inteligencia y la reflexión profunda de todo lo que acontecía a su alrededor para tomar decisiones objetivas. Como sucede en muchos casos, que no obedecen y no le hacen caso a nadie. Esto significó para Bonilla un remar contra la corriente. Pero también pensar que todos son sus empleados y de tratar a todo mundo con prepotencia y arrogancia. Por otra, el no haber aclarado su residencia y nacionalidad le trajo mucha animadversión a su persona, sobre todo cuando se descubrió su militancia en el partido republicano. También se documentan sus aportaciones a la campaña política de Donald Trump. Sus mentiras de haber solucionado el problema del adeudo a la UABC y de haber terminado con la cartera vencida de los campesinos del valle de Mexicali. Además, siempre se ha rumorado sobre el origen incierto de todas sus inversiones y de que algunos de sus colaboradores tengan antecedentes de pertenecer a bandas delictivas. Como propietario de medios de comunicación también ha sido cuestionado en la medida que los ha utilizado para ensalzar su candidatura y denostar a sus adversarios. Otro yerro que impactó a los electores fue su obsesión por torcer la ley y sobornar magistrados al intentar cambiar el periodo de duración de la gubernatura. Esto le generó un impacto psicológico importante al darse cuenta que no tiene todo el poder en sus manos. El haber atropellado a una persona en la ciudad de Tijuana utilizando un carril no permitido para vehículos particulares y haberlo abandonado le restó muchas simpatías. El haber despotricado con el servicio de transporte llamado UBER para magnificar a los incondicionales taxistas; el haber insultado a los burócratas y amenazar a los mismos con un despido masivo, sobre todo al personal de confianza. Y declarar también la desaparición del ISSSTECALI. Durante su campaña jamás exhibió un discurso propio, siempre hizo referencia de las promesas incumplidas o cumplidas a medias de López Obrador. Además de insistir en la puesta en marcha de la empresa cervecera Constellatión Brands y de la deuda a perpetuidad contraída por el gobierno del estado para implementar las empresas desalinizadoras, de las cuales pretende hacer negocios con los norteamericanos. En fin, fueron muchos los desaciertos que cometió Jaime Bonilla en la campaña y que les dio oxígeno a los candidatos del PAN. Hoy Bonilla está a punto de perder la elección o al menos compartir el poder con las otras fuerzas políticas, que pueden también ganar la gubernatura. En el remoto caso de ganar Bonilla, se encontrará con unas finanzas del estado en quiebra, con muchos compromisos por cumplir, sobre todo con los empresarios que lo financiaron y con los recién incorporados del PRI. Se vislumbra una cena de negros en su “posible” gobierno. Pero además en caso de ganar, los partidos políticos contrarios al suyo habrán de estar a la expectativa y observando con lupa su desempeño. Si gana en las urnas, perderá en la mesa por haber violado las leyes de ambos países ya que Bonilla sostuvo una campaña simultánea en México y en Estados Unidos. Por lo pronto el candidato del PRD Jaime Martínez Veloz ya declaró que, si fuera necesario y en caso de que en nuestro país no le dieran entrada a las impugnaciones, recurriría a instancias internacionales, secundados por el resto de los partidos. La moneda está en el aire, pero como dijo el filósofo de Juárez, “pero que necesidad”. ¡Bonilla pierde ganando, desde cualquier punto de vista, hasta con la historia!