Miércoles, 2 de Diciembre de 2020 7:55 a.m.

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Comercios en San Ysidro en peligro si la frontera no abre en diciembre

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San Diego, California, octubre 26 (San Diego Union Tribune).- Muchos negocios en San Ysidro estarían en peligro si las restricciones de viaje terrestre, impuestas desde hace siete meses en la frontera entre México y Estados Unidos, se extienden una vez más. Recientemente, ambos gobiernos anunciaron que dicha medida implementada para frenar la propagación del COVID-19 continuará por lo menos hasta el 21 de noviembre. Pero los comercios que dependen en gran medida de la clientela que llega desde el sur de la frontera rezan por que esta sea la última vez. “Si se extienden más allá del 21 de noviembre yo creo que por lo menos la mitad de nuestros negocios cerrarán para siempre”, advierte Jason Wells, director de la Cámara de Comercio de San Ysidro. Y es que dichos negocios obtienen la mayor parte de sus ganancias en la temporada de compras decembrinas que en esta frontera se extiende desde el 20 de noviembre (día feriado en México) hasta el 6 de enero (Día de Reyes), estima Wells. “Todos los negocios están operando con la esperanza de la temporada navideña que ahora está en riesgo”, lamenta Wells, quien estima que quienes continúan abiertos lo hacen con solo el 40 por ciento de sus ganancias habituales. Cerca de 100 de los casi 800 negocios establecidos en San Ysidro han cerrado sus puertas debido a las restricciones en la frontera, según la Cámara de Comercio en San Ysidro. Se estima que más del 90 por ciento de los clientes que compran en las tiendas ubicadas sobre San Ysidro Boulevard provienen de México, en su mayoría con visa de turista. En la calle Camino de la Plaza, que alberga un conocido centro comercial, se cree que un 65 por ciento de los clientes proviene del sur de la frontera, según datos de la Cámara de Comercio de San Ysidro. Wells estima que los negocios en San Ysidro dan empleo a 6 mil personas. “El daño que están haciendo a nuestra comunidad va más allá de ventas. Estamos hablando de miles de familias”, comenta. El cruce de México hacia Estados Unidos se mantiene para ciudadanos estadounidenses y residentes legales permanentes, así como personas que viajen por motivos laborales, educativos o de salud, entre otras cuestiones consideradas como esenciales. No así para quienes lo hagan con fines turísticos y recreativos. Por ello, Wells considera que la pandemia no debe ser un pretexto pues todavía miles de personas cruzan la frontera diariamente. En mayo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estimaba un promedio diario de alrededor de 47 mil vehículos y 20 mil peatones a lo largo de la frontera entre California y México. La Cámara de Comercio de San Ysidro y otros organismos como la Smart Border Coalition han enviado cartas a autoridades federales exigiendo se levanten las restricciones. Wells dice que ahora escribirán otra dirigida al embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau. El propio alcalde de San Diego, Kevin Faulconer dijo que presionaría por la reapertura de los puertos de entrada. “Los negocios a lo largo de la frontera con San Diego se han visto devastados por esta pandemia”, tuiteó el pasado 14 de octubre el funcionario. “Estoy solicitando la reapertura total de nuestros puertos de entrada para que podamos hacer que la gente vuelva a trabajar y ayudar a que los negocios en el sur del condado se recuperen”. Al anunciar la más reciente prórroga, el gobierno estadounidense reconoció las afectaciones económicas que estas medidas han generado. Por primera vez, se habla de que se trabaja en “reducir o eliminar” dichas restricciones. “Entendemos que esto afecta la vida económica de los pobladores en ambos lados de la frontera. Por esa razón los tres gobiernos de América del Norte estamos buscando la forma de reducir o eliminar tales restricciones en el futuro, tomando en cuenta el estado de la pandemia, y sin poner el riesgo la salud de la región”, comentó Édgar Ramírez, agregado del Departamento de Seguridad Nacional en la Embajada de Estados Unidos en México. Gustavo de la Fuente, director de la Smart Border Coalition considera que dicho reconocimiento es señal de que las autoridades han recibido el mensaje de las cámaras de comercio en la frontera, aunque lamentó que todavía se está a merced de decisiones que se toman en las capitales de ambos países. “Estamos dependiendo de los gobiernos federales para que nos digan cuando se va a hacer esto, y eso es muy frustrante, eso nos deja totalmente en la obscuridad”. Cuando se implementaron las medidas por primera vez en marzo pasado, no se especificó cuándo terminarían. El canciller mexicano Marcelo Ebrard dijo a finales de septiembre que éstas se mantendrían hasta que los estados mexicanos de la franja fronteriza con Estados Unidos pasen al semáforo epidemiológico verde. Por parte de Estados Unidos, aún se desconocen cuáles serían los criterios para una reapertura. El condado de San Diego se mantiene en el segundo nivel de reapertura más restrictivo (rojo), mientras que, al sur de la frontera, Tijuana se ubica ante la federación en tercer nivel (semáforo amarillo). Sin embargo, en ambos lados se vigila la propagación ante el riesgo de rebrotes. Mientras tanto, los negocios en San Ysidro lucen desolados. Los estacionamientos de las plazas lo evidencian, no son lo que eran siete meses atrás. Algunos comercios optaron por ajustar sus horarios. Susana Rodríguez, quien labora en una tienda de accesorios sobre San Ysidro Boulevard calificó la situación como “desesperante”. “Nos preocupa mucho porque no hay ventas”, dijo. El comercio cruza los dedos para que no se anuncie otra prórroga el próximo mes. Consideran que la liga ya se ha jalado lo suficiente y temen, esté a punto de romperse.