Domingo, 9 de Mayo de 2021 12:58 a.m.

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Estrategia Corporativa: La transformación demográfica que atorará más a BC

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Por Roberto Valero Mientras los políticos andan por las calles haciendo promesas que no cumplirán, Baja California avanza en una profunda transformación demográfica cuyos impactos serán demoledores en pocos años si no se comienza a trabajar en ello. Ya comienza a verse la alta concentración de personas mayores de 60 años cuyas posibilidades de llegar hasta los 100 años de edad han crecido notablemente. De acuerdo con el último Censo de Población del INEGI el grupo de 60 años y más creció en 130% en 15 años y el de 45 a 59 creció en 117.3% mientras que el grupo de 0 a 9 años se redujo en 5.2% en la última década. La tendencia es menos niños y más adultos mayores. Aquí el tema no es en sí el comportamiento que ya se había advertido con el llamado bono demográfico, es decir, cuando se tiene a la mayor parte de la población en edad productiva; sino en qué condiciones económicas y de salud llegarán a rebasar los 60 años. Actualmente en Baja California hay más de 625 mil trabajadores insertados en la informalidad, es decir, sin prestaciones sociales, con una alta volatilidad de ingresos y sin una expectativa de alcanzar alguna pensión en el futuro. Pero en el sector formal no están mejor, pues solamente en el periodo de gobierno de Jaime Bonilla, con y sin pandemia la destrucción de los empleos con salarios decorosos ha sido brutal. Entre noviembre de 2019 y febrero del 2021 en el rango de 5 salarios mínimos y más se han perdido 42 mil 818 puestos de trabajo y a cambio se han empujado 154 mil 908 empleos de 1 a 2 salarios mínimos, lo que llevó el total a la histórica cifra de 430 mil 250. Sumando a los de 3 salarios mínimos tenemos a más de 670 mil trabajadores formales y más los 625 mil de la informalidad, estamos hablando de casi el 79 por ciento de la población ocupada total en el Estado. Y es este el problema con el envejecimiento poblacional, pues la expectativa de obtener una pensión decorosa al retiro es nula para este grupo de ocupados que sumados a los informales nos dan más de un millón de personas en el limbo. Y de las Afores ya ni qué hablar, pues con tan bajos salarios en la formalidad no pueden esperar una cifra que les permita enfrentar la vejez. Eso sí, los candidatos siguen hablando de mantener la miseria de mil 200 pesos para la tercera edad, migajas que no sirven para nada pues los costos de salud en esta edad se multiplican por cuatro con respecto a los de un niño, a eso agréguele la inflación desbordada que carga el Estado en los últimos dos años y pero, una muy larga esperanza de vida en una sociedad donde no existe una cultura de la salud porque además es carísimo llevar lo que pomposamente llama el gobierno una dieta balanceada. Ah, pero los desayunos escolares crecerán, dicen, en lugar de prometer que al término de su gestión estarán dando menos porque simplemente ya no se necesitarán. Una población vieja y empobrecida es el peor escenario que se puede tener en una sociedad y a eso súmele la ausencia de mano de obra para mover la economía. Por ejemplo. Marina del Pilar anda prometiendo traer inversiones a un estado que no solamente ha ahuyentado a los inversionistas, sino que está totalmente fuera de competitividad, sin infraestructura, con una fuerte migración de profesionistas y que pronto ya no podrá cumplir con su clásica oferta a las empresas de mano de obra barata y joven. Los problemas que enfrenta Baja California, con un estancamiento de dos décadas, son de dimensiones descomunales y ya es tiempo de que los políticos se pongan las pilas. El circo de promesas no nos sirve, necesitamos saber cómo van a corregir el rumbo para regresarnos a los “Fabulosos 90s” cuando Baja California era referente no solamente nacional, sino mundial.