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El falso mesías de México: The Economist exhibe a AMLO

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Londres, Inglaterra, mayo 27.- “En un mundo plagado de populistas autoritarios, el presidente de México de alguna manera ha escapado del centro de atención. Los liberales condenan furiosamente la erosión de las normas democráticas bajo Viktor Orban de Hungría, Narendra Modi de India y Jair Bolsonaro de Brasil, pero apenas notan a Andrés Manuel López Obrador. Esto se debe en parte a que carece de algunos de los vicios de sus pares populistas. No se burla de los homosexuales, no golpea a los musulmanes ni incita a sus seguidores a incendiar el Amazonas. Para su mérito, habla en voz alta y, a menudo, en favor de los que no tienen dinero en México, y no es personalmente corrupto. Sin embargo, es un peligro para la democracia mexicana”, señala el influyente semanario británico en su edición de esta semana, dedicando su portada a AMLO. Agrega que “López Obrador divide a los mexicanos en dos grupos: “el pueblo”, por lo que se refiere a quienes lo apoyan; y la élite, a la que denuncia, a menudo por su nombre, como delincuentes y traidores a los que culpa de todos los problemas de México. Dice que está construyendo una democracia más auténtica. Es una criatura extraña. Convoca muchos votos, pero no siempre sobre temas que se resuelven mejor votando. Por ejemplo, cuando se plantean objeciones legales a uno de sus proyectos favoritos (mover un aeropuerto, construir un oleoducto, bloquear una fábrica), convoca un referéndum. Elige un pequeño electorado que sabe que se pondrá de su lado. Cuando lo hace, declara que la gente ha hablado. Incluso ha pedido un referéndum nacional sobre si enjuiciar a cinco de los seis ex presidentes de México vivos por corrupción. Como truco para recordar a los votantes las deficiencias de regímenes anteriores, es ingenioso. También es una burla del estado de derecho”. The Economist indica que “Obrador convoca a muchas encuestas, pero no siempre sobre temas que se resuelven mejor votando. Por ejemplo, cuando se plantean objeciones legales a alguno de sus proyectos insignias convoca un referéndum, elige un pequeño electorado que sabe que se pondrá de su lado y, cuando lo hace, declara que ‘la gente ha hablado’. Incluso ha pedido un referéndum nacional sobre si enjuiciar a cinco de los seis expresidentes de México vivos por corrupción”. La revista lo califica como “ingenioso” para recordar a los votantes las deficiencias de los gobiernos anteriores, “pero es una burla para el estado de derecho”, en la actualidad. “El desprecio del presidente por las reglas es una de las razones por las que las elecciones del 6 de junio son importantes. No está en la boleta; su único mandato de seis años expira en 2024. Pero la legislatura nacional está en juego, igual que 15 de las 32 gubernaturas, diputaciones federales y miles de puestos locales”, indican. “Los votantes tienen la oportunidad de frenar al presidente rechazando a su partido, Morena. No está claro si lo harán”, señala y asegura que la mayoría de los mexicanos están insatisfechos con la forma en que se está administrando el país, “pero el 61% aprueba al propio López Obrador”. “Muchos sienten que se preocupa por la gente común, incluso si no ha mejorado materialmente sus vidas. La oposición no ha podido ofrecer una alternativa coherente. Morena se está debilitando en las urnas, pero puede retener su mayoría en la Cámara Baja, con la ayuda de sus aliados. Cuantas más curules controle, más lejos podrá seguir López Obrador su plan para transformar a México”, aseguran. “Aunque es de izquierda, ha mantenido el gasto y la deuda bajo control, por lo que la calificación crediticia de México se mantiene tolerablemente firme. Pero sufre de lo que Moisés Naím, un periodista venezolano, llama “necrofilia ideológica”: un amor por las ideas que han sido probadas y han demostrado que no funcionan”. La publicación habla de lo mucho que se refiere, como “buenos recuerdos”, a la década de 1970, cuando Pemex difundió generosidad en Tabasco, su estado natal, haciendo referencia al pasado populista de México que le costó al país una enorme crisis económica. “Está tratando de recrear algo similar, prohibiendo la inversión privada en hidrocarburos y obligando a comprar energía de fuentes estatales primero, sin importar cuán costosas y sucias sean. Le gustan los ferrocarriles, por lo que está invirtiendo 7 mil millones en un despilfarro de combustión de diésel en su región de origen”, detalla en alusión a los tiempos de los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo, generación política en la cual se formó AMLO. Aseguran que López Obrador está “frustrado” con los funcionarios que se preocupan por las reglas y la licitación de contratos y refieren al uso del Ejército para construir “su ferrocarril”, administrar puertos y combatir el crimen. “En otros países, invitar a los militares a manejar enormes sumas de dinero público con escasa supervisión ha resultado catastrófico, como podría advertirle cualquier egipcio o paquistaní. Pero López Obrador es conocido por no escuchar los consejos. Su eslogan en las reuniones del gabinete es ‘¡Cállate!’”, subraya. TASA ESTRATOSFÉRICA DE ASESINATOS “Su desdén por la experiencia ha hecho que el gobierno sea menos competente. Su proyecto ‘Sembrando Vida’ ha animado a los agricultores a talar árboles viejos para que se les pague por plantar otros nuevos. Su política de ‘abrazos, no balazos’ no ha logrado reducir una tasa estratosférica de asesinatos. A pesar de todas sus críticas contra la corrupción, los mexicanos informan de tantas demandas de sobornos por parte de los funcionarios como antes”, subraya The Economist. Califican como “lamentablemente lenta” la reacción de su gobierno para responder a la pandemia de la COVID-19 y criticaron su poco gasto para amortiguar sus efectos económicos. Según las estimaciones de The Economist, México ha sufrido un exceso de 477 mil muertes por la pandemia, una de las peores tasas del mundo; y su PIB se contrajo un 8.5% el año pasado. “El país debería estar preparado para un crecimiento galopante. Las multinacionales están ansiosas por diversificar sus cadenas de suministro fuera de China, y México es un centro de fabricación junto a Estados Unidos, que está entrando en un auge post-COVID alimentado por estímulos. Sin embargo, los inversores se muestran cautelosos”, pues temen la incertidumbre de gobernar por “caprichos presidenciales”. “López Obrador está socavando los controles de su poder. Se apoya en los anunciantes para que no apoyen los medios de búsqueda de fallas. Recorta los presupuestos de los organismos autónomos o los llena con sus seguidores. La semana pasada dijo que reemplazaría al gobernador del Banco de México por alguien que favorezca ‘una economía moral’. Ha amenazado al INE, organismo que dirige las elecciones”, recuerdan. The Economist asegura que los próximos tres años determinarán la profundidad y duración del daño que le hace a México y su democracia. “Tiene prohibido buscar la reelección, pero está tratando ilegalmente de extender el mandato de Arturo Zaldívar, un juez “amistoso” de la Suprema Corte. Los críticos temen que quiera sentar un precedente para sí mismo. Las instituciones de México son fuertes, pero pueden ceder ante el asalto sostenido de un fanático con apoyo popular. El país escapó del gobierno de facto de un solo partido en 2000”, indica. Aprende de tus errores La revista indica que López Obrador es popular en parte porque hicieron un mal trabajo al ayudar a los que se “quedaron atrás” durante el largo auge que siguió a la liberalización económica en la década de 1980 y “ también porque gran parte de la clase dominante es realmente corrupta. El enfoque ad hoc y sin ley de López Obrador no ha hecho que México esté más limpio, pero ha resaltado la necesidad de una limpieza”, que los mexicanos no han visto. The Economist concluye que Estados Unidos debe “prestar atención”. “A Donald Trump no le importaba la democracia mexicana. El presidente Joe Biden debería dejar en claro que sí. Debe tener tacto: los mexicanos son comprensiblemente ‘alérgicos’ a que su gran vecino los empuje. Pero Estados Unidos no debería hacer ‘la vista gorda’ ante el autoritarismo progresivo en su patio trasero. Además de enviar vacunas, incondicionalmente, Biden debería enviar advertencias silenciosas.