Martes, 7 de Febrero de 2023 3:43 p.m.

Redes Sociales

Política anticompetitiva para el espectro

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Por Ernesto Piedras (The Competitive Intelligence Unit) Ciudad de México, enero 24.- Nuevamente el espectro radioeléctrico es objeto de controversia en México. En esta ocasión por la devolución de frecuencias por segunda vez por parte de AT&T, en las bandas de 850 MHz y AWS, en la Ciudad de México, Guadalajara, Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa. Este episodio, se suma a la devolución de la totalidad de recursos espectrales que disponía Telefónica Movistar en México y de una porción de la banda de 800 MHz por AT&T. Los elevados pagos anuales por el uso del espectro, la aligeración de la estructura de costos, la migración a nuevos modelos de negocio, la liberación de recursos para invertir en la expansión de las redes y la mejora en la provisión de los servicios han sido las razones referidas al realizar la devolución de frecuencias. Costos de la Tenencia Espectral. El espectro es un recurso esencial para los operadores de telecomunicaciones móviles, pero enfrentan una onerosa carga por su uso México. Por su utilización, los operadores anualmente destinan 9 de cada 10 pesos de los costos totales por el espectro, mientras que en países desarrollados tan sólo se destina 5% en pagos anuales. Esta pesada estructura de costos por el pago de derechos anuales tiene efectos equivalentes a un gravamen distorsionante y a una barrera a la competencia. Incluso hoy en países como Brasil, Colombia, Ecuador y Panamá, los reguladores se exploran mecanismos públicos y transparentes al respecto. Afectaciones al Erario. Funcionarios de la Unidad de Espectro Radioeléctrico del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), han puntualizado que la devolución de frecuencias del espectro radioeléctrico resultará en una merma al erario superior a los $4,600 millones de pesos (mdp) al año. En 2022 los operadores erogaron aproximadamente $18 mil mdp por concepto del pago de derechos por el uso del espectro. Sin embargo, es clara la inequidad entre la proporción de pagos de América Móvil (Telcel) y AT&T como proporción de sus ingresos, al registrar una proporción 3 veces superior en el segundo caso, con razones que se aproximan a 10% y 30%, respectivamente. Por ello, AT&T ha optado por devolver frecuencias para así continuar con su ritmo de inversiones para el desarrollo de sus redes, especialmente de 5G. No obstante, la continuidad de una política de costos depredadora por el uso del espectro atenta contra la consecución de este objetivo. En este contexto, se lanzó la “consulta pública para recabar información para el diseño del Proyecto de Bases de Licitación Pública para concesionar el uso, aprovechamiento y explotación comercial de bandas de frecuencias para la prestación del servicio de acceso inalámbrico” por parte del IFT. En esta se dispuso que serían sujetas de licitación bandas óptimas para 5G (600 MHz, banda L y 3.3 GHz), así como porciones de espectro previamente asignadas o desiertas en concursos anteriores en las bandas de 800-850 MHz, PCS, AWS, 2.5 GHz. Las devoluciones de espectro, en mayor cantidad que la que ha sido adjudicada en los últimos 3 años, y la inexistente política fiscal en su asignación, administración y aprovechamiento son mal augurio para esta y próximas licitaciones, al no existir un balance de incentivos para invertir en el desarrollo de la infraestructura y contribuir a la captación fiscal. Así, sólo habrá un solo postor con la capacidad de adquirir mayor espectro, el agente económico preponderante en telecomunicaciones (AEP-T) Telcel, lo que apuntaría a una licitación anticompetitiva, a modo y conducente para una aún mayor concentración del recurso esencial y, consecuentemente, del mercado.